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La presencia de andamios en la obra debe garantizar no sólo la seguridad de las personas que trabajan en ella, sino también la de todos los trabajadores que participan en la obra. Es de fundamental importancia que se construya y utilice respetando todas las precauciones y normas estructurales específicas establecidas por la normativa vigente.

Cuando se decide levantar un andamio, se inicia una misión que parte, esencialmente, de unanálisis de la seguridad de la zona geográfica en la que luego florecerá el patio de hierba.

Varios factores están bajo la lupa sobre el aspecto de la seguridad, de modo que episodios como los del pasado 9 de octubre en Borgaro Torinese (donde un andamio de fachada de siete pisos se derrumbó justo en el centro) permanecen sólo como un recuerdo lejano.

Empezando por la zona física que delimita el espacio necesario, la primera regla es la palabra "orden": una obra ordenada, en la que cada espacio está dedicado a una función específica, una parte ventajosa con respecto a una secuencia dejada al caos.

Para todos los demás aspectos, la verdadera biblia de la coordinación del uso de los andamios y las reglamentaciones asociadas a ellos, es sin duda el Decreto Legislativo Nº 81 de 9 de abril de 2008, o más conocido como"Decreto Legislativo 81/08": contiene los comportamientos correctos que deben adoptarse o las posibles reacciones que deben adoptarse in situ y en caso de necesidad. Debido a que esta condición se puede encontrar a la vuelta de cada esquina y no puede dejar espacio a la imaginación, uno debe estar listo para la reacción correcta cuando sea necesario.

Comenzando a analizar el decreto, el artículo 133 del mismo establece los fundamentos hablando claramente y destacando un aspecto fundamental del sitio: el proyecto.

Porque es el punto de partida y dice claramente: "Los andamios de más de 20 metros de altura y aquellos para los que las configuraciones estructurales específicas utilizadas con los correspondientes diagramas de uso no están disponibles en el informe de cálculo deben ser erigidos de acuerdo con un diseño que incluya: a) cálculo de resistencia y estabilidad realizado de acuerdo con las instrucciones aprobadas en la autorización ministerial; b) diseño ejecutivo".

El proyecto, por lo tanto, debe ser firmado y validado por un ingeniero o arquitecto cualificado y debe ir acompañado de una copia de la autorización ministerial y de los planos ejecutivos que ilustran la correcta fabricación de las estructuras: debe estar siempre disponible y ser mostrado a los organismos de control con una copia del plan de montaje y desmontaje, el llamado Pi.M.U.S. (Plan de Montaje, Utilización y Desmontaje).

Así, el mecanismo de seguridad comienza, básicamente, en la oficina donde, después de detalladas inspecciones en el campo, un profesional diseña y calcula la correcta conformación de la estructura. Los cálculos son la base de todo porque las reglas de la física no son una opinión: las cuentas deben volver, no debe haber ni una migaja de duda. Por esta razón, los órganos de supervisión competentes están en constante control, institucionalmente todo debe cuadrar sin manchar.

El decreto también impone indicaciones muy precisas sobre la colocación física del andamiaje mediante la definición de planos antideslizantes con superficies de fijación y superficies de colocación con una capacidad de carga bien definida.

El silogismo es un credo que se escribe en letras mayúsculas: el andamiaje debe ser estable. La estabilidad es el ingrediente secreto de una buena receta de andamiaje, la piedra angular de un andamiaje seguro. Todo debe adaptarse a las cargas a transportar y a la circulación segura dentro de la estructura. Los elementos deben estar firmemente conectados entre sí y no debe haber espacios peligrosos entre las cubiertas y los dispositivos de protección contra caídas verticales.

Las partes de los andamios que no estén listas para su uso, durante las operaciones de montaje y desmontaje, deben ser indicadas mediante señales apropiadas para advertir del peligro de una posible colisión, tal vez delimitando la zona de almacenamiento de material y señalándola con prontitud.

De ahí la importancia de la figura del responsable, una persona que tiene la función de hacer cumplir meticulosamente las normas.

Otro elemento de fundamental importancia son los sistemas de protección adecuados para el uso específico compuestos por diferentes elementos, no necesariamente presentes al mismo tiempo y que cumplan con las normas técnicas, como por ejemplo:

a) absorbedores de energía;
b) conectores;
c) dispositivo de anclaje;
d) cordones;
e) dispositivos retráctiles;
f) guías flexibles o líneas de vida;
g) guías rígidas o líneas de vida;
h) arneses.

Los sistemas de protección deben estar asegurados, directamente o por medio de un conector, a lo largo de una guía o línea de vida, a partes estables de obras fijas o temporales. 

Si no hay un monitoreo constante o una actualización de estos dispositivos, no hay historia. O más bien, no tendrá un final feliz.

Desde el punto de vista jurídico, desde el momento en que se abre la obra, el contratista es responsable de la custodia no sólo de lo necesario para la ejecución de la obra, sino también de todas las partes comunes que intervienen en la misma. Así pues, el contratista que adjudicó el contrato de las obras es directamente responsable de los daños que puedan causarse a la estructura o a terceros como consecuencia de la ejecución de las obras: la responsabilidad de la caída del andamio sólo puede recaer en la persona que lo colocó y que tenía la obligación de comprobar su anclaje durante la ejecución de las obras. Por consiguiente, la elección del contratista debe ser sumamente escrupulosa y recae en las empresas que poseen esos requisitos que cumplen determinadas normas de seguridad exigidas por la ley (Decreto Legislativo Nº 494/96) cuya observancia debe controlar el contratista.

Concluyamos, por tanto, reafirmando que la seguridad es un asunto serio: si no se respetan todas las reglas, no improvisamos andamios. El andamiaje es el estudio, la reflexión, la reflexión y el respeto de las reglas. No se debe permitir que ninguna de estas características falle: todo es parte de un círculo, un ritual perfecto.

"La sensación de seguridad propia nace más a menudo de la costumbre": acostumbrarse a la seguridad es una obligación que toda obra debe tener. Un andamiaje seguro es el punto de partida para una obra exitosa.